PASTORELAS NAVIDEÑAS:
¿Qué
son y cuál su origen?
Normalmente, en fechas previas
a la celebración del Nacimiento de nuestro Redentor se realizan estas
escenificaciones de tipo teatral, que han servido para transmitir parte de la
fe cristiana de una generación a otra, a lo largo de cientos de años.
Con el paso del tiempo, las
pastorelas han adquirido las más diversas variantes, pero siempre conservando
su mensaje central: el triunfo del bien sobre el mal, de Dios sobre el diablo.
Actualmente se presentan en los atrios de las parroquias, en las escuelas,
casas de cultura y otros lugares.
Como creyentes, tenemos la
oportunidad de continuar la tradición, ya sea al acudir a una pastorela en
compañía de nuestros seres queridos, o bien, si tienes muchos familiares, tal
vez todos puedan adaptar un guion y una escenografía, y preparar su propia
versión.

Cuenta la historia que San Francisco de Asís, hacia el siglo
XIII, propuso las primeras representaciones del nacimiento de Cristo que
se tenga memoria. Con los años, esta costumbre que se ha extendido por todo el
mundo, pero tuvo una peculiar variación en México en el siglo XVI, pues los
frailes españoles que llegaron a estas tierras aprovecharon que nuestros
antepasados realizaban sus propias representaciones de tipo dramático, para
transmitirles el mensaje de Cristo. Así comenzó a formarse la tradición de
hacer pastorelas en la Nueva España.
La primera pastorela del tiempo de la Colonia fue La comedia de los Reyes que se escenificó en Cuernavaca, Morelos. Hacia 1530 el primer obispo de la Nueva España, fray Juan de Zumárraga,
permitió
celebrar la Farsa de la
Navidad gozosa de nuestro Salvador, en tanto que fray Andrés de
Olmos compuso la primera pastorela en náhuatl, especialmente para los nativos.
¿De qué tratan las pastorelas navideñas?
En
la actualidad, las pastorelas navideñas son muy útiles para ayudar a los
niños el verdadero sentido de la preparación que realizamos los creyentes
durante el Adviento.
El
Niño Dios, María la Virgen y su esposo José son los principales personajes
de estas historias, acompañados de ángeles del cielo, pastores y –por
supuesto- de los Reyes Magos de Oriente; del lado contrario, está el líder
del mal y sus huestes, que fracasan una y otra vez en sus intentos por
interponerse en el camino de los pastores.
Los malvados utilizan todas
las artimañas a su alcance para hacer caer en tentación a los pastorcillos,
pero al final el bien sale triunfante y los cuidadores de rebaños llegan a
Belén a adorar a nuestro Redentor y cantarle villancicos.
Finalmente,
es importante decir que siempre que acudimos a una pastorela fuera de nuestra
Iglesia, hay que estar atentos a que los contenidos se apeguen a la doctrina
católica. Está bien que por momentos nos hagan reír, pero también deben ser
una herramienta para prepararnos al Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
