¿QUÉ ES EL TIEMPO DE ADVIENTO?
El
Adviento es un tiempo especial de preparación con el que se da inicio a un
nuevo “Año Litúrgico”, es decir, un nuevo año para la Iglesia Católica. El
término "Adviento" proviene del latín “adventus”, que significa
“venida”, “llegada”.
El
Adviento está organizado en torno a los cuatro domingos previos a la Navidad,
que luego se integran en la gran celebración del Nacimiento de Jesucristo,
Nuestro Salvador, y su posterior Epifanía. Los días de Adviento componen un
camino litúrgico y espiritual cuyo núcleo es la espera de la llegada de Jesús,
el Verbo Encarnado.
Para este año 2023 inicia el domingo 3 de
diciembre y termina el 18 de diciembre, esto teniendo en cuenta que este año es
de un periodo más corto de lo habitual, 22 días, ya que el cuarto
domingo es el 24 de diciembre y coincide con las vísperas de Navidad.
La liturgia
Durante
el Adviento, el color que se usa en la liturgia de la Iglesia es el morado.
Este color simboliza austeridad y evoca sentido de penitencia. Se usa porque
ayuda a que los fieles sean conscientes de la necesidad de la conversión, de
“estar preparados”, de que hay que avivar los corazones ante la inminente
llegada del Señor.
Las
lecturas bíblicas durante el Adviento están tomadas sobre todo del profeta
Isaías (primera lectura), pero también de otros pasajes proféticos del Antiguo
Testamento. Todas en referencia a la llegada del Mesías.
El
profeta Isaías, San Juan Bautista y María de Nazaret son presentados por la
Iglesia como los grandes modelos para estar debidamente preparados para recibir
al Salvador.
El Tiempo de Adviento está
dividido en dos partes:
Primera parte
Desde
el domingo 3 de diciembre, Primer Domingo de Adviento, hasta el 17 de
diciembre. Esta etapa tiene marcado carácter escatológico, de cara a la
“segunda venida”, es decir, la venida del Señor al final de los tiempos.
Segunda parte
Desde
el lunes 18 de diciembre al domingo 24 de diciembre. A estos días se les
denomina la "Semana Santa" de la Navidad. Como último tramo previo al
Nacimiento de Jesús, la Iglesia intensifica la preparación de los corazones
orientándose a la meditación del misterio de la Encarnación, es decir, a la
irrupción de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad en la historia: la
Navidad.
