¿QUÉ ES LA CORONA DE ADVIENTO?
CORONA DE ADVIENTO
La tradición cristiana conserva la Corona de
Adviento, un círculo trazado con cuatro velas moradas, que es el color
litúrgico que representa la actitud de conversión con la cual los cristianos se
prepara para la venida de Jesucristo, y una en el centro de color blanco, que
es propio de la Navidad.
¿Cómo es la tradición de la corona de Adviento?
La Corona
de Adviento es una costumbre europea que propicia la oración en familia en
torno a Cristo. Una corona de pino, adornada con motivos navideños y con
cuatro velas (tres moradas y una rosa) que nos sirve para encender una vela
cada domingo de Adviento y sentir que poco a poco se van disipando las
tinieblas ¡hasta que se enciende Cristo, luz del mundo!
La
Corona se lleva a bendecir a la Iglesia el primer domingo de
Adviento y después se coloca en un lugar digno de la casa, la mesa del
comedor, por ejemplo, y en torno a ella se reúne la familia a hacer oración.
Oración para encender la Corona de Adviento
Canto: Pueden cantar un villancico o
poner una grabación y tratar de seguirla todos juntos.
Jefe de la casa: En esta familia amamos
al Niño Jesús y por eso queremos prepararnos debidamente a su santo nacimiento.
Que este momento de oración que hacemos en familia nos ayude a tener nuestro
corazón mejor dispuesto para que Jesús nazca en nuestros corazones en esta
Navidad.
(En seguida uno de los miembros de la familia
enciende solemnemente la vela correspondiente, de tal forma que cada domingo se
encienda una nueva vela que se unirá a la luz de las demás que se han
encendido)
Aclamación: ¡Ven, ven, Señor, no tardes!
Todos: ¡Ven, ven, que te esperamos!
Lectura: En seguida otro miembro de la familia
lee una lectura del Evangelio:
Primer domingo de Adviento 2023 – 3 de
diciembre
Lectura del Santo Evangelio según San
Marcos (1,1-8)
Éste es el principio del Evangelio de
Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero
delante de ti, a
preparar tu camino. Voz
del que clama en el desierto: “Preparen
el camino del Señor, enderecen
sus senderos”.
En cumplimiento de esto, apareció en el
desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de arrepentimiento, para el
perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos
habitantes de Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el
Jordán.
Juan usaba un vestido de pelo de camello,
ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel
silvestre. Proclamaba: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo,
uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de
sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará
con el Espíritu Santo”.
Segundo domingo de Adviento 2023 – 10 de
diciembre
Lectura del Santo Evangelio según San
Marcos (1,1-8)
Éste es el principio del Evangelio de
Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito:
He aquí que yo envío a mi mensajero
delante de ti,
a preparar tu camino.
Voz del que clama en el desierto:
“Preparen el camino del Señor,
enderecen sus senderos”.
En cumplimiento de esto, apareció en el
desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de arrepentimiento, para el
perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos
habitantes de Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el
Jordán.
Juan usaba un vestido de pelo de camello,
ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel
silvestre. Proclamaba: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo,
uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de
sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará
con el Espíritu Santo”.
Tercer domingo de Adviento 2023 – 17 de
diciembre
Lectura del Santo Evangelio según San
Juan (Jn 1, 6-8. 19-28)
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba
Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos
creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista,
cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para
preguntarle: “¿Quién eres tú?” Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo
no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?”
Él les respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron:
“Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos
enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita
en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta
Isaías”.
Los enviados, que pertenecían a la secta de los
fariseos, le preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni
Elías, ni el profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio
de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí,
a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias”.
Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del
Jordán, donde Juan bautizaba.
Cuarto domingo de Adviento 2023 – 24 de
diciembre
Lectura del Santo Evangelio según San
Lucas (Lc 1, 26-38)
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado
por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con
un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella
se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has
hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por
nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le
dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los
siglos y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá
ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu
Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por
eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu
parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el
sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”.
María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has
dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.
Padre Nuestro…
Rito de la paz:
Señor Jesucristo que viniste a traer tu paz al
mundo, danos tu paz. (Se dan la paz con un beso, o un abrazo).
Ofrecimiento:
(Preparamos la Navidad con nuestra oración, pero también con nuestras obras
buenas. En este momento cada miembro de la familia ofrece hacer una buena obra
en esta semana, dice cual y la anotan en un papelito. Si la obra buena se
cumplió se coloca el papelito en la cuna del Niño Jesús en el nacimiento, como
paja calientita que acogerá al Niño en la Navidad.)
Oración final:
Que nuestras responsabilidades terrenas no nos
impidan, Señor, prepararnos a la venida de tu Hijo, y que la sabiduría que
viene del Cielo nos disponga a recibirlo y a participar de su propia vida. Por
nuestro Señor Jesucristo… Amén.
Canto: Villancico.

